Me ha sorprendido este estudio de un equipo de la Universidad de Queensland (Australia), junto a investigadores de la Universidad Agrícola del Noreste de China, que se publicó en agosto de 2026 en la revista ACS Food Science & Technology sobre los vasos de papel que usamos para el café para llevar. Al exponerlos a agua caliente, todos liberaron partículas de plástico, y los que llevan un revestimiento «biodegradable» de ácido poliláctico (PLA) soltaron unas 12 veces más masa de plástico que los de polietileno convencional. Esto me lleva a una reflexión, y es que en ciertos momentos hay que decidir si apostamos por cuidar del planeta, o por cuidar de nosotros mismos. ¿Qué hay que priorizar? Aquí van los datos.
Qué se estudió: el plástico escondido en un vaso «de papel»
Un vaso de cartón no aguanta el café caliente por sí solo. Para que no se empape, por dentro lleva una lámina muy fina de plástico. Durante años ese plástico ha sido polietileno (PE), un derivado del petróleo. Más recientemente se ha extendido el PLA, un bioplástico de origen vegetal que se vende como alternativa más ecológica y que suele aparecer en vasos etiquetados como compostables.
El equipo del Queensland Alliance for Environmental Health Sciences, dirigido por el investigador Elvis Okoffo, tomó vasos de papel de un solo uso con ambos tipos de revestimiento, los expuso a agua caliente y midió cuántas partículas de plástico pasaban al líquido y de qué tipo eran. Es un estudio experimental de laboratorio, revisado por pares: no se midió nada en personas.
Qué se encontró: más partículas en los vasos de PLA
Los resultados que difundió la universidad son estos:
- Los dos tipos de vaso liberaron micro y nanoplásticos al entrar en contacto con agua caliente.
- Los vasos con revestimiento de PLA liberaron una masa total de partículas unas 12 veces mayor que los de PE. Según la cobertura de Infobae, fueron unos 11,6 microgramos por litro frente a 0,9.
- En número de nanopartículas, el PLA dio unos 4,3 millones por mililitro, frente a unos 2,7 millones por mililitro del PE.
- Esas nanopartículas son, según los autores, unas mil veces más finas que un pelo humano.
Infobae recoge también que un análisis de la superficie mostró que el PLA se deformaba físicamente sin degradarse químicamente: las partículas se desprenderían por el estrés del calor sobre el material, no por una reacción química.
El propio Okoffo resume que estos vasos de papel con revestimiento plástico «liberan cantidades sustanciales de material plástico a escala micro y nano». Y matiza en la misma nota: «Esto no significa que la gente deba necesariamente dejar de usar vasos de papel, ni que el PLA sea intrínsecamente inseguro».
Lo que el estudio no dice
Conviene leer estos datos con calma. Hay varias limitaciones importantes:
- Se midió exposición, no efectos en la salud. Los propios autores reconocen que el impacto de las partículas de plástico en la salud humana todavía no está claro.
- Se usó agua caliente, no café. Es un ensayo de laboratorio; la grasa, la acidez o el tiempo real que pasa un café en el vaso podrían cambiar los resultados.
- Faltan detalles en la información pública. La nota de prensa no detalla temperaturas exactas, tiempos de contacto ni número de vasos analizados; están en el artículo completo, que es de pago.
- No dice que el PLA sea peor en todo. Compara cuánto plástico se desprende al llenarlo, no su impacto ambiental global ni su toxicidad.
El trabajo se financió con fondos públicos australianos (Queensland Health y el Australian Research Council), la Universidad Agrícola del Noreste de China y la Minderoo Foundation, según la ficha del estudio en Scimex.
El contexto: no es el primer aviso sobre los vasos para llevar
Este estudio se suma a otro trabajo australiano publicado en 2026 en Journal of Hazardous Materials: Plastics. Según Infobae, revisó datos de 30 estudios y analizó 400 vasos de 12 marcas populares de Brisbane: el polietileno era el revestimiento más común, y la temperatura resultó el factor que más influía en la liberación de partículas, por encima del tiempo de contacto.
Por eso los autores piden a los reguladores que valoren incluir pruebas de liberación de micro y nanoplásticos en la evaluación de los materiales en contacto con alimentos, sobre todo para bebidas calientes; que los consumidores sepan de qué está hecho el revestimiento de su vaso, y que los fabricantes desarrollen recubrimientos que suelten menos partículas.
Qué significa para quien toma café
La lectura práctica es sencilla y no requiere alarmarse. Si tomas el café en la cafetería, pedirlo en taza de cerámica o vaso de cristal evita el revestimiento plástico. Si lo llevas contigo, un vaso reutilizable de acero inoxidable, cerámica o vidrio es la opción que menos dudas plantea. Y conviene recordar que «compostable» o «biodegradable» habla de lo que pasa con el vaso cuando lo tiras, no de lo que suelta mientras lo usas.
Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario.
La mirada de Coffee Sapiens
En el mundo del café llevamos tiempo buscando envases que contaminen menos, desde las cápsulas compostables hasta el packaging de micelio. Este estudio recuerda que «más verde» al final de la vida del envase no implica necesariamente menos plástico en la taza. Es una pieza más del puzle, junto a la huella de carbono del café o la economía circular de los posos.
Además, hay un argumento de sabor: un buen café de especialidad se aprecia mejor en una taza de cerámica o de vidrio, que no aporta olores ni retiene el aroma bajo una tapa. Lo que es mejor para el paladar coincide aquí con lo que menos dudas plantea.
Fuentes
- Okoffo E. et al. «Release of Nanoplastic and Microplastic from Polyethylene and Polylactic Acid Lined Single Use Paper Cups». ACS Food Science & Technology, agosto de 2026. DOI: 10.1021/acsfoodscitech.6c00541
- Universidad de Queensland: Takeaway cups release microplastics into your coffee (27 de agosto de 2026)
- Scimex: ficha del estudio, financiación e instituciones
- Infobae: Un estudio advierte que los vasos de papel para café liberan microplásticos en las bebidas (1 de septiembre de 2026)
Yo, desde que leí este estudio, he vuelto a llevar mi vaso de acero en la mochila y, cuando tengo tiempo, me siento a tomar el café en taza, que además sabe mejor. No hace falta obsesionarse, pero sí saber qué hay detrás de cada envase. ¡Gracias por estar ahí Coffee Lover!

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
Bienvenidos a Coffee Sapiens. Somos un medio digital independiente dedicado a la divulgación, análisis y cultura del café.

