Un estudio publicado en marzo de 2026 en la revista Frontiers in Immunology por investigadores de la Universidad de Shandong (China) analizó los datos de 20.460 adultos de Estados Unidos y encontró que quienes toman el café sobre todo por la mañana tienen indicadores de resistencia a la insulina algo más bajos que quienes no lo toman. Quienes lo reparten a lo largo del día no mostraron esa diferencia una vez ajustados los datos.
No es la primera vez que la ciencia mira el reloj del café, pero sí es un trabajo que combina datos de población con un experimento en ratones para intentar explicar el porqué. Vamos a ver qué se hizo, qué se encontró y, sobre todo, qué no se puede concluir.
Qué se estudió: no cuánto café, sino a qué hora
Los autores usaron la encuesta nacional de salud y nutrición de Estados Unidos (NHANES), en concreto los ciclos entre 1999 y 2018. Cada participante había detallado en un recordatorio de 24 horas qué bebió y cuándo. Con eso dividieron el consumo en tres franjas: mañana (de 4:00 a 11:59), tarde (de 12:00 a 16:59) y noche (de 17:00 a 3:59).
Un análisis estadístico agrupó a la gente en tres perfiles:
- No bebedores de café: 53 % (10.782 personas).
- Patrón de mañana: 36 % (7.314 personas).
- Patrón de todo el día: 11 % (2.364 personas).
Para medir la resistencia a la insulina no usaron pruebas clínicas directas, sino tres índices que se calculan con análisis de sangre y medidas corporales: el índice TyG (triglicéridos y glucosa), el METS-IR y el cociente triglicéridos/colesterol HDL. Consideraron «resistencia grave» el 25 % de la población con el TyG más alto.
Qué se encontró
Tras ajustar por edad, peso, dieta, actividad física, sueño y otros factores, el grupo de la mañana tenía valores más bajos en los tres índices que los no bebedores. Su probabilidad de estar en el grupo de resistencia grave era un 17 % menor (odds ratio 0,83; intervalo de confianza del 95 %: 0,72-0,96).
En cambio, quienes tomaban café a lo largo de todo el día no se diferenciaron de forma significativa de los no bebedores en el modelo completo. Es decir, en estos datos no es solo una cuestión de tomar café, sino de cuándo se toma.
Los autores también exploraron la inflamación como posible puente. El recuento de glóbulos blancos explicaba entre el 11 % y el 23 % de la asociación, según el índice, y el cociente neutrófilos/linfocitos alrededor del 13 %. Es una pista, no una demostración: con datos tomados en un solo momento no se puede saber qué causa qué.
El experimento con ratones
Para buscar un mecanismo, el equipo alimentó a ratones macho con una dieta muy rica en grasa (60 % de las calorías) y les dio café soluble con una dosis total de 60 mg de cafeína por kilo y día, en grupos de ocho animales. A unos se la dieron concentrada al inicio de su fase activa (los ratones son nocturnos, así que su «mañana» es el comienzo de la noche) y a otros repartida en tres tomas.
Los ratones del patrón «de mañana» tuvieron menos glucosa e insulina en ayunas, mejor tolerancia a la glucosa y menos marcadores inflamatorios en sangre. Los del patrón repartido no mostraron efectos comparables. Los propios autores insisten en que estos resultados no se pueden trasladar directamente a las personas.
Las limitaciones que conviene tener claras
- Es un estudio transversal. Muestra una asociación en un momento dado, no que tomar el café por la mañana reduzca la resistencia a la insulina.
- Datos autodeclarados. El consumo y el horario salen de lo que cada persona recordó de un día concreto.
- Medidas indirectas. Los índices TyG o METS-IR son aproximaciones útiles, pero no sustituyen a las pruebas clínicas de referencia.
- Posibles factores ocultos. Quien toma el café solo por la mañana puede tener otros hábitos (horarios de comida, de sueño, de trabajo) que no se midieron del todo.
- Solo población de Estados Unidos. No sabemos si se repetiría en España, con otros patrones de consumo.
- El tipo de café no está resuelto. En el pequeño subgrupo que tomaba café solo (922 personas) una de las asociaciones dejó de ser significativa, y el trabajo no compara a fondo café con cafeína y descafeinado.
Los autores concluyen que hacen falta ensayos clínicos aleatorizados para confirmar si el horario del café tiene un efecto real. El estudio se financió con fondos públicos de investigación de China y los autores declaran no tener conflictos de interés.
Qué significa para quien toma café
Este trabajo encaja con una idea que se repite en la investigación reciente: el café se asocia con un mejor perfil metabólico, algo que ya repasamos en nuestro artículo sobre café y prevención de la diabetes tipo 2. Lo nuevo es la pregunta del horario, que todavía está en una fase muy inicial.
Hay un argumento práctico que no depende de este estudio: concentrar el café en la primera mitad del día protege el descanso. La cafeína tarda horas en eliminarse y, como vimos en la revisión sobre cafeína y sueño profundo, puede reducir la calidad del sueño aunque no notemos que dormimos menos. Y dormir mal también empeora el control de la glucosa.
Tampoco conviene olvidar lo que acompaña a la taza. Los azúcares y las cremas pueden pesar más que el propio café, como mostraba el análisis sobre las calorías que añadimos al café. Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta médica: si tienes diabetes, prediabetes o tomas medicación, cualquier cambio en tus hábitos conviene hablarlo con tu médico.
La mirada de Coffee Sapiens
Nos gusta este enfoque porque cambia la pregunta habitual, «¿cuántas tazas?», por otra que casi nadie se hace: «¿a qué hora?». En España el patrón de mañana es muy reconocible: el café del desayuno y el de media mañana. Si ese es tu ritual, como contábamos en café por la mañana, este estudio no te dice que estés haciendo nada mágico, pero sí que no hay motivo para preocuparse por él. Y si quieres seguir disfrutando del sabor por la tarde, un buen descafeinado es la forma más sensata de hacerlo.
Fuentes
- Liu P, Wu Y, Yao G, Zhou Q. Timing of coffee consumption and insulin resistance: evidence from human and animal studies. Frontiers in Immunology, 17 (2026), publicado el 13 de marzo de 2026.
- Infobae: Tomar café por la mañana se asocia con una menor resistencia a la insulina, según un estudio (19 de octubre de 2026).
A mí el café de la mañana me sigue pareciendo el mejor momento del día, y me alegra que la ciencia empiece a mirar también el reloj y no solo la taza. Seguiremos atentos a los ensayos que confirmen, o no, esta pista. ¡Gracias por estar ahí Coffee Lover!

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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