En septiembre de 2026, investigadores de la Universidad de Oxford publicaron en International Journal of Cancer el mayor análisis hecho en el Reino Unido sobre la temperatura del té y el café y el cáncer de esófago. Con datos de casi un millón de adultos seguidos más de una década, quienes decían tomar sus bebidas «muy calientes» tenían unas tres veces más riesgo de un tipo concreto de este cáncer, el carcinoma escamoso, que quienes las tomaban templadas.
Lo interesante para quien toma café a diario es el matiz: el problema que señala el estudio no es el café ni el té, sino lo caliente que entra la bebida. Vamos a ver qué se midió, qué se encontró y qué significa en la práctica.
Qué se estudió y cómo
El trabajo, titulado Hot Drinks and Oesophageal Cancer: Prospective Analyses in Around 1 Million UK Adults y dirigido por la epidemióloga Keren Papier (Oxford Population Health), fue financiado por Cancer Research UK. Es un estudio observacional de cohortes: no se asignó a nadie a beber más frío o más caliente, sino que se siguió a lo largo del tiempo a personas de dos grandes cohortes británicas, UK Biobank y el Million Women Study.
- Participantes: unos 980.000 adultos del Reino Unido.
- Seguimiento: más de diez años a través de sus registros de salud.
- Casos: más de 2.300 cánceres de esófago diagnosticados durante ese tiempo.
- Cómo se midió la temperatura: preguntando a los participantes si solían tomar sus bebidas calientes «muy calientes», «calientes» o «templadas». No se midió con termómetro.
Qué se encontró
Comparadas con las personas que preferían sus bebidas templadas, las que las preferían calientes tenían casi el doble de riesgo de carcinoma escamoso de esófago, y las que las preferían muy calientes, alrededor del triple (riesgo relativo de 3,17; intervalo de confianza del 95 %: 2,49-4,03).
Tomar seis o más bebidas calientes al día también se asoció a un riesgo mayor de este tumor (riesgo relativo de 1,71). En cambio, para el otro gran tipo de cáncer de esófago, el adenocarcinoma, no apareció relación con la temperatura (riesgo relativo de 0,92, sin significación estadística).
Según Cancer Research UK, el estudio no encontró que el té o el café en sí aumentaran el riesgo: la asociación aparece con la temperatura de cualquier bebida caliente. Encaja con lo que ya sabíamos del café y otros cánceres de la zona, donde el café en sí suele salir bien parado, como vimos en el metaanálisis sobre café y cáncer de cabeza y cuello.
Las limitaciones que hay que tener en cuenta
Es un estudio muy grande, pero tiene puntos débiles que los propios autores y otros expertos señalan:
- Asociación, no causalidad. Al ser observacional, muestra que dos cosas van juntas, no que una provoque la otra, y no se puede descartar del todo la influencia de otros factores.
- Temperatura declarada, no medida. Lo que para una persona es «muy caliente» para otra es simplemente caliente. El profesor Muy-Teck Teh (Queen Mary University of London) apunta además que la propia sensibilidad de cada persona al calor podría influir tanto en sus gustos como en su riesgo.
- Pocos casos de carcinoma escamoso. Es un tumor poco frecuente en el Reino Unido, lo que limita la precisión de algunos cálculos.
- Población británica. Allí se bebe mucho té, y los hábitos pueden no ser los mismos que en España o Latinoamérica.
Riesgo relativo frente a riesgo real
«Tres veces más riesgo» suena alarmante, pero conviene ponerlo en contexto. Según las cifras que manejan los autores y Cancer Research UK, el riesgo de que a alguien le diagnostiquen este cáncer a lo largo de su vida en el Reino Unido ronda el 1 %. Multiplicar un riesgo pequeño sigue dando un riesgo pequeño, aunque no despreciable.
Además, los grandes factores de riesgo del carcinoma escamoso de esófago siguen siendo otros: el tabaco y el alcohol, por delante, y después la obesidad y el reflujo. Si te preocupa el ardor o la acidez, tienes algunas ideas prácticas en nuestro artículo sobre acidez estomacal y café.
El estudio llega en la línea de lo que ya decía la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que clasifica las bebidas por encima de 65 °C como «probablemente cancerígenas». Euronews recoge que la mayoría de la gente toma el té y el café a unos 50-60 °C, y Cancer Research UK recuerda que en el Reino Unido suelen beberse por debajo de ese umbral. El mecanismo exacto todavía no está claro: la hipótesis principal es que el calor repetido daña con el tiempo el revestimiento del esófago.
Qué significa para quien toma café
La recomendación de los investigadores es sencilla: si una bebida está tan caliente que resulta incómoda, déjala reposar un poco antes de tomarla.
Keren Papier lo resumió así: dejarla «que se enfríe un poco» es buena idea. No hace falta dejar de tomar café ni pasarse al café frío.
Desde el punto de vista del sabor, además, esperar un minuto suele salir a cuenta. El agua para preparar café se usa muy caliente para extraer bien los compuestos, pero la taza no se disfruta igual recién servida: con la bebida demasiado caliente la lengua percibe peor los matices, y al templarse aparecen mejor el dulzor, la acidez y los aromas. En las bebidas con leche, el barismo suele recomendar no sobrecalentarla al texturizar, también por sabor. Y si te gusta conocer qué hay en tu taza más allá de la cafeína, puedes leer qué sabemos sobre la acrilamida en el café.
Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes dificultad para tragar, ardor persistente u otros síntomas, coméntalo con tu médico.
Fuentes
- Papier K. et al. Hot Drinks and Oesophageal Cancer: Prospective Analyses in Around 1 Million UK Adults. International Journal of Cancer, septiembre de 2026. DOI: 10.1002/ijc.70654
- Cancer Research UK (financiador del estudio): Link between hot drinks and type of oesophageal cancer in the UK
- Science Media Centre: reacción de expertos al estudio
- Euronews: A risk in a teacup: researchers find link between very hot drinks and oesophageal cancer
A mí este estudio me ha dejado una idea muy simple que pienso aplicar: no hay que tenerle miedo al café, sino a las prisas. Dejar la taza un minuto en la mesa no solo es más prudente, también es la mejor forma de que el café te cuente todo lo que tiene dentro. ¡Gracias por estar ahí Coffee Lover!

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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