Un equipo del Instituto Nacional de Gastroenterología «Saverio de Bellis», en Bari (Italia), analizó a 1.079 adultos de la localidad de Putignano que toman café a la italiana, es decir, espresso y moka. El estudio, publicado en marzo de 2026 en Frontiers in Nutrition, encontró que quienes tomaban de una a seis tazas al día tenían menos probabilidad de hígado graso metabólico que quienes tomaban menos de una, aunque solo después de ajustar por otros factores.
Es un tema que nos toca de cerca, porque el espresso y la cafetera italiana son el día a día de muchas cocinas y barras en España, y son justo los dos métodos que se estudiaron.
Qué es el hígado graso metabólico (MASLD)
MASLD son las siglas en inglés de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, el nombre actual de lo que antes llamábamos hígado graso no alcohólico. En este estudio se diagnosticaba cuando la ecografía mostraba grasa en el hígado y, además, la persona tenía al menos un factor de riesgo cardiometabólico: sobrepeso o mucha cintura, glucosa alta, tensión alta, triglicéridos altos o colesterol HDL bajo. Se excluyó a quienes tenían otras enfermedades del hígado, como hepatitis B o C.
Cómo se hizo el estudio
Los datos salen de la cohorte NUTRIHEP, una población del sur de Italia que se sigue desde 2005-2006. Para este análisis se usaron las revisiones de 2015-2018, en las que se hizo ecografía hepática y un cuestionario de frecuencia de alimentos (el del estudio europeo EPIC) sobre lo que se había comido y bebido en el último año.
- Participantes: 1.079 personas que toman café (591 mujeres y 488 hombres), con una edad media de unos 55 años.
- Café: solo se contó el espresso y la moka, con una taza estándar de 40 ml. Se agruparon en menos de 1, 1, 2, 3 y de 4 a 6 tazas al día.
- Diseño: observacional. Aunque se presenta como estudio de cohorte, los propios autores explican que el análisis es transversal: café e hígado se midieron en el mismo momento.
- Ajustes: edad, sexo, índice de masa corporal, calorías, azúcar y leche en el café, tabaco, dieta mediterránea y glucosa, entre otros.
Un dato que llama la atención: casi la mitad de los participantes (538 de 1.079, el 49,9 %) tenía hígado graso metabólico.
Qué encontraron: menos probabilidad con 1 a 6 tazas
Comparadas con quienes tomaban menos de una taza al día, y una vez ajustados todos esos factores, las probabilidades de tener hígado graso metabólico fueron estas:
- 1 taza al día: un 52 % menos (OR 0,48).
- 2 tazas: un 53 % menos (OR 0,47).
- 3 tazas: un 55 % menos (OR 0,45).
- De 4 a 6 tazas: un 59 % menos (OR 0,41).
- Por cada taza adicional: alrededor de un 16 % menos (OR 0,84).
Los autores lo describen como una relación inversa que crece con la dosis y llegan a proponer que el café a la italiana «podría considerarse un alimento funcional» para prevenir esta enfermedad. Es una conclusión ambiciosa para un estudio de este tipo, y conviene leerla con las limitaciones delante.
Las limitaciones que hay que tener en cuenta
- Sin ajustar, no hay asociación significativa. En el modelo bruto, las diferencias entre grupos no alcanzaron significación estadística. El efecto aparece solo al corregir por las demás variables, lo que hace que el resultado dependa mucho de cómo se construyó el modelo.
- El grupo de referencia es pequeño. Solo 77 personas tomaban menos de una taza al día, y no había un grupo de no bebedores. Los intervalos de confianza son amplios.
- Asociación, no causalidad. Al medir café e hígado a la vez, no se puede saber qué vino antes ni descartar que otros hábitos expliquen la diferencia.
- Datos autodeclarados y sin actividad física. El consumo de café sale de un cuestionario y no se pudo ajustar por ejercicio, un factor clave en el hígado graso.
Los propios investigadores piden estudios longitudinales y ensayos de intervención para confirmar si hay una relación causal.
Qué significa para quien toma café
El estudio encaja con una línea de investigación amplia que asocia el café con un hígado más sano. Aquí repasamos hace poco un trabajo con 355.000 personas que vinculaba el café con menos cirrosis y cáncer de hígado.
Lo que no dice es que haya que empezar a tomar café para cuidar el hígado ni que más tazas sean mejores para todo el mundo. Los autores recuerdan precaución en niños y adolescentes, embarazo y lactancia, personas mayores y quienes tienen ansiedad o problemas de sueño. Como referencia, la EFSA considera seguros hasta 400 mg de cafeína al día para un adulto sano. Recuerda, este contenido es divulgativo y no sustituye la consulta con tu médico.
La mirada de Coffee Sapiens: espresso, moka y diterpenos
Lo interesante del estudio es el método, el espresso y la moka no usan filtro de papel, así que en la taza quedan más diterpenos, el cafestol y el kahweol. Los autores los señalan, junto a los ácidos clorogénicos, la trigonelina, las melanoidinas del tueste y la propia cafeína, como posibles responsables de la asociación con el hígado, son hipótesis basadas en estudios previos, no algo que este trabajo haya demostrado.
Hay una paradoja que me parece importante: ese mismo cafestol es el compuesto que, según los ensayos que recoge la American Heart Association, se asocia a un aumento del colesterol LDL en el café sin filtrar. Es decir, la moka y el espresso no son mejores ni peores en bloque: cada método cambia el perfil de compuestos de la taza. Si tienes el colesterol alto, el filtro de papel sigue siendo una opción sensata, y lo mejor es comentarlo con tu médico.
Tampoco olvidemos lo que va dentro de la taza además del café. El estudio ajustó por el azúcar y la leche, pero en el día a día esos añadidos pueden sumar bastantes calorías, como ya vimos al hablar de si el café engorda.
Fuentes
- Siani M, Bonfiglio C, Bonfrate L, Donghia R, Pastore MN et al. «Italian style coffee consumption and metabolically dysfunctional-associated steatotic liver disease (MASLD): a cohort population study in Southern Italy». Frontiers in Nutrition, 19 de marzo de 2026. DOI: 10.3389/fnut.2026.1797230
- Daily Coffee News: Italian Study Says Espresso and Moka Pot May Reduce This Liver Disease
- American Heart Association, declaración científica sobre cafeína y salud cardiovascular, Circulation (2026): DOI: 10.1161/CIR.0000000000001454
Yo me quedo con una idea: si eres de moka por las mañanas, este estudio no te da motivos para preocuparte por tu hígado, pero tampoco convierte tu cafetera en un medicamento. Lo que de verdad cuida el hígado sigue siendo el conjunto: dieta, ejercicio, poco alcohol y revisiones médicas. Y mientras la ciencia sigue afinando, a mí me sigue pareciendo un placer escuchar el borboteo de la moka. ¡Gracias por estar ahí Coffee Lover!

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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