Un estudio de la Universidad Tufts publicado el 19 de octubre de 2026 en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics ha analizado qué echan en el café unos 30.000 adultos de Estados Unidos entre 2003 y 2018. La cantidad de café apenas cambió, pero las calorías que aporta subieron de 43 a 60 al día, y el principal responsable ya no es el azúcar ni la leche: son las cremas no lácteas.
Qué ha encontrado el estudio de Tufts
El equipo de la Friedman School of Nutrition Science and Policy de Tufts, con Yongyi Pan como primer autor y Fang Fang Zhang como autora sénior, usó los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES). Revisaron ocho ciclos consecutivos de la encuesta, de 2003 a 2018, con muestras representativas de la población adulta (20 años o más). Cada participante describió todo lo que había comido y bebido en dos recordatorios de 24 horas.
Los investigadores separaron el café que se toma solo del café con añadidos, y clasificaron esos añadidos en ocho grupos: leche de vaca, half-and-half (mezcla de leche y nata muy habitual allí), nata, bebidas vegetales, cremas no lácteas, azúcar o siropes, edulcorantes y otros (como alcohol o cacao en polvo). Los resultados principales son estos:
- El consumo total de café se mantuvo estable, en torno a 13 onzas al día (unos 385 ml).
- Las calorías procedentes del café subieron de 43 a 60 kcal diarias por persona.
- Los añadidos no lácteos pasaron de 3,65 a 10,5 gramos al día: las cremas no lácteas subieron de 3,37 a unos 8 g, y las bebidas vegetales, de 0,27 a 2,45 g.
- La leche de vaca, el azúcar y los edulcorantes no cambiaron de forma significativa en esos 15 años.
El dato que más llama la atención es el reparto de calorías en 2018. Por peso, la leche seguía siendo el añadido más usado (21,4 g al día, frente a 8,1 g de crema no láctea y 4,4 g de azúcar). Pero por energía, la crema no láctea ya era la primera: 18,5 kcal al día, por delante del azúcar (16 kcal) y de la leche (11 kcal). En 2003, esa crema aportaba 7,71 kcal.
«La crema no láctea añadida al café ya ha superado tanto al azúcar como a los lácteos», resume Pan en la nota de prensa de la universidad, donde también recuerda que estas cremas pueden tener mucha grasa saturada, que es muy densa en calorías.
Cómo leer estos datos
Conviene tener claras varias cosas antes de sacar conclusiones. Es un estudio observacional y descriptivo: mide cómo ha cambiado lo que la gente declara tomar, no si esas calorías extra han tenido algún efecto en su peso o su salud. Tampoco compara a quienes usan cremas con quienes no las usan.
Los datos dependen de la memoria de los participantes, y los propios autores reconocen que los recordatorios de 24 horas tienen error de medida por la variación de un día a otro, aunque explican que aplicaron métodos para mejorar las estimaciones. Además, la serie termina en 2018, así que no recoge lo que ha pasado en los últimos años, y se refiere solo a la población de Estados Unidos, donde las cremas para café en polvo o líquidas son mucho más habituales que en España.
Hay dos observaciones secundarias curiosas: los adultos que dormían menos o trabajaban más horas tomaban más café, y el consumo de café era parecido entre personas con una dieta de buena y de mala calidad.
Qué significa para quien toma café
La lectura práctica es sencilla: el café en sí no ha cambiado, lo que ha cambiado es lo que le echamos. Un café solo, sin nada, apenas aporta calorías, y el estudio confirma que esa parte del consumo se mantuvo estable. Las calorías llegan con los añadidos, y entre ellos las cremas no lácteas han ganado terreno porque suman energía y grasa saturada sin que lo notemos.
Ojo con no confundir términos: las bebidas vegetales (de avena, soja, almendra…) y las cremas no lácteas no son lo mismo, y el estudio las cuenta por separado. Las primeras crecieron mucho en porcentaje, pero en cantidades todavía pequeñas; el salto en calorías lo explican sobre todo las cremas.
Si te preocupa la línea, mirar la etiqueta de lo que añades al café dice más que contar tazas. Ya vimos en nuestro artículo sobre si el café engorda que el problema rara vez está en el café, y lo mismo ocurre si lo tomas durante el ayuno intermitente: lo que rompe el esquema suele ser lo que va dentro de la taza además del café. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un médico o un dietista-nutricionista.
La mirada de Coffee Sapiens

Para nosotros este estudio tiene una segunda lectura, más allá de las calorías. Las cremas, los siropes y el azúcar no solo suman energía: también tapan el sabor. Un café de buena calidad, bien tostado y bien extraído, tiene dulzor, acidez y aromas propios que se pierden bajo una capa de crema aromatizada.
No se trata de demonizar la leche ni el café con leche, que forma parte de nuestra cultura. Se trata de elegir. Si te apetece probar, empieza reduciendo poco a poco lo que añades y prueba un buen café solo de vez en cuando. En otro estudio que contamos hace poco sobre qué hace que disfrutemos un café, el café solo salía mejor parado de lo que mucha gente imagina.
Fuentes
- Yongyi Pan, Fang Fang Zhang y coautores (Universidad Tufts). Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 19 de octubre de 2026. DOI: 10.1016/j.jand.2026.156908
- Tufts Now (nota oficial de la universidad): Americans Are Putting More Additives—and Calories—in Their Coffee, 20 de octubre de 2026
- EurekAlert!: Americans are putting more additives—and calories—in their coffee
Yo soy de los que disfrutan un buen café solo por la mañana, pero también de un café con leche bien hecho a media tarde, así que no voy a decirte qué poner en tu taza. Lo que sí me gusta de estudios como este es que nos devuelven al punto de partida: el café, por sí solo, es una bebida sencilla y llena de matices, y merece la pena saber qué le estamos sumando. Cuéntame cómo lo tomas tú. ¡Gracias por estar ahí Coffee Lover!

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
Bienvenidos a Coffee Sapiens. Somos un medio digital independiente dedicado a la divulgación, análisis y cultura del café.

