El problema de ser demasiado bueno cultivando café
A principios del siglo XX, Brasil se enfrentaba a una paradoja. Sus plantaciones eran tan productivas que producían mucho más café del que el mundo podía consumir. Las cosechas abundantes se traducían en caídas de precio: en 1902, el café Santos número 7 se vendía a 5 centavos la libra. Para 1906, el exceso de producción había llevado los precios a niveles que amenazaban la viabilidad de toda la industria cafetera del país.
La respuesta de Brasil fue sin precedentes: crear el primer cartel de materias primas de la historia moderna.
El Convenio de Taubaté (1906): el acuerdo que cambió el mercado
En febrero de 1906, los gobiernos de los tres estados brasileños más productores (São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro) firmaron el Convenio de Taubaté. El acuerdo establecía un mecanismo de valorización del café: el estado de São Paulo emitía un empréstito (se autorizó hasta 15 millones de libras esterlinas de deuda), con esos fondos compraba los excedentes de café en el mercado abierto y los almacenaba retirándolos de la circulación. Al reducir la oferta disponible, el precio subiría.
Para financiar el esquema, se estableció un impuesto de 3 francos por cada saco de café exportado. Además, se acordó limitar temporalmente la expansión de nuevas plantaciones para controlar la producción futura.
Por qué funcionó (y por qué no podía durar)
El esquema funcionó en el corto plazo. Los precios del café subieron: para 1911, ese mismo Santos número 7 se vendía a 16 centavos la libra, un aumento del 220% en menos de una década. Los ingresos de los productores brasileños mejoraron notablemente.
Pero el éxito del esquema contenía las semillas de su propio fracaso. Precios altos incentivaban a otros países (Colombia, Centroamérica, las colonias africanas) a expandir su producción. Y dentro del propio Brasil, el dinero fácil de los buenos precios estimulaba plantar más café, no menos. Cada nuevo ciclo de sobreproducción requería una nueva valorización, con más deuda y mayor escala.
El legado del esquema de valorización
El mecanismo de valorización se repitió varias veces hasta la Gran Depresión de 1929, cuando el colapso de los precios internacionales y la imposibilidad de sostener el esquema de compras llevaron a Brasil a destruir físicamente millones de sacos de café para sostener los precios. Es uno de los episodios más dramáticos de la historia económica del comercio de materias primas.
El Convenio de Taubaté es también el antecedente directo de mecanismos modernos como los acuerdos internacionales del café (ICO) y, en cierta medida, la lógica que subyace en organizaciones como la OPEP en el petróleo.
Preguntas frecuentes sobre la valorización del café de Brasil
¿Qué es la valorización del café?
Un mecanismo por el que el estado brasileño compraba y almacenaba excedentes de café para reducir la oferta y sostener los precios mundiales. Fue el primer gran cartel de materias primas de la historia moderna.
¿Cuándo se inició la valorización del café?
Con el Convenio de Taubaté en 1906, firmado por los estados brasileños de São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro.
¿Cuánto subió el precio del café con la valorización?
El café Santos número 7 pasó de 5 centavos la libra en 1902 a 16 centavos en 1911, un aumento del 220%.
¿Cómo terminó el esquema de valorización?
Con la Gran Depresión de 1929. El colapso de precios y la deuda acumulada llevaron a Brasil a destruir físicamente millones de sacos de café, uno de los episodios más dramáticos de la historia del comercio de materias primas.
¿Tiene algún equivalente moderno la valorización del café?
Sí. Los Acuerdos Internacionales del Café gestionados por la Organización Internacional del Café (ICO) tienen una lógica similar. También guarda paralelismos con los mecanismos de la OPEP para el petróleo.

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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