Un debate que lleva casi dos siglos sobre la mesa
Cuando hoy discutimos si el café es saludable o perjudicial, si engorda o adelgaza, si ayuda al corazón o lo perjudica, tendemos a pensar que es un debate moderno, propio de la era de los estudios epidemiológicos y los metaanálisis. Pero las mismas preguntas ya se hacían en 1846, cuando el médico y escritor francés Honoré Audibert publicó su tratado sobre el café, el té y el chocolate y su influencia sobre la salud.
Las conclusiones de entonces, filtradas a través de la ciencia de la época, sorprenden por su modernidad. Muchas de las cosas que decían los médicos del siglo XIX sobre el café coinciden, en esencia, con lo que la investigación contemporánea ha confirmado.
El café como digestivo: lo que decía la medicina del XIX
Los médicos del siglo XIX ya reconocían el café como un estimulante digestivo. Observaban que tomado después de las comidas favorecía la digestión, especialmente en personas de temperamento «linfático o bilioso» (en la terminología de la época, personas con tendencia a la pesadez y la lentitud digestiva). Esta observación tiene base real: la cafeína estimula la producción de ácido gástrico y la motilidad intestinal, lo que efectivamente facilita la digestión en muchas personas.
El café y los «temperamentos nerviosos»: la advertencia que sigue vigente
La medicina del siglo XIX dividía a las personas en temperamentos: sanguíneo, bilioso, linfático y nervioso. Para las personas de «temperamento nervioso o sanguíneo muy marcado» (en términos modernos, personas con alta sensibilidad a la cafeína, tendencia a la ansiedad o hipertensión), los médicos de la época advertían con claridad: el café puede ser perjudicial. Describían síntomas como insomnio, agitación general y alteraciones del sistema nervioso.
Hoy sabemos que esta variabilidad individual tiene una base genética concreta: el gen CYP1A2. Los metabolizadores lentos de cafeína experimentan exactamente lo que los médicos del XIX atribuían al «temperamento nervioso».
El café como estimulante intelectual: la observación de los literatos
Los tratados médicos del XIX describían el café como un gran aliado de los hombres de letras. Observaban que bajo su influencia las facultades morales e intelectuales se volvían más vivas y activas, que la imaginación se excitaba y que quienes tenían una tendencia a la indolencia lo utilizaban para activar el pensamiento. Voltaire, Balzac y muchos escritores de la época eran consumidores declarados y entusiastas.
La neurociencia moderna explica este efecto: al bloquear la adenosina, la cafeína aumenta la disponibilidad de dopamina y norepinefrina, mejorando la atención, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento cognitivo.
Usos medicinales históricos del café
Los textos médicos del XIX describían el café como antídoto contra la embriaguez (el café contrarrestaba los efectos del alcohol, observación que tiene base real aunque limitada), como tratamiento para ciertos tipos de jaqueca (la cafeína es vasoconstrictora y hoy se incluye en muchos analgésicos), y como estimulante cardiaco en casos de debilidad. También se registran casos de su uso en niños con diarrea severa, con resultados sorprendentes para los médicos de la época.
Preguntas frecuentes sobre los efectos históricos del café en la salud
¿Cuándo empezaron los médicos a estudiar el café?
Los primeros tratados médicos sobre el café datan del siglo XVII en el mundo árabe y europeo. En el siglo XIX ya existían estudios sistemáticos sobre sus efectos fisiológicos publicados en tratados de higiene y medicina.
¿Tiene algún fundamento la idea de que el café va mejor a unos temperamentos que a otros?
Sí. La variabilidad individual en la respuesta a la cafeína es real y tiene base genética (gen CYP1A2). Lo que los médicos del XIX llamaban «temperamento» es en parte lo que hoy llamamos variabilidad genética en el metabolismo de la cafeína.
¿Es cierto que el café ayuda con el dolor de cabeza?
Sí, en ciertos tipos de cefalea. La cafeína tiene efecto vasoconstrictor y por eso aparece como ingrediente en muchos analgésicos de venta libre. Sin embargo, el consumo excesivo y crónico de cafeína puede provocar cefalea por rebote en abstinencia.
¿Por qué el café afecta más a unas personas que a otras?
Por diferencias genéticas en el gen CYP1A2, que codifica la enzima responsable de metabolizar la cafeína en el hígado. Los metabolizadores lentos tienen los efectos de la cafeína más pronunciados y duraderos.
¿Qué decían los médicos del XIX sobre el café para niños?
Los textos médicos advertían contra el café para niños de constitución nerviosa o delicada, observando efectos negativos sobre su sistema nervioso. Hoy la pediatría también recomienda limitar o evitar la cafeína en la infancia.

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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