El Protocolo de cata de la SCA se ha convertido en una herramienta esencial para evaluar la calidad del café. Este proceso permite identificar características sensoriales que son fundamentales para productores y catadores.
En este artículo, se detallará el protocolo paso a paso, abarcando aspectos como la molienda, la calidad del agua, la temperatura y el tiempo de infusión. Así, se ofrecerá una guía práctica para amantes del café.
Materiales y preparación para la cata según la SCA
Para llevar a cabo una cata de café siguiendo los lineamientos de la SCA, es imprescindible reunir una serie de materiales que aseguran la precisión y la calidad del proceso. Aquí se enumeran los elementos más relevantes que se deben tener a mano:
- Tazas de cata: Se recomienda el uso de tazas de cerámica con capacidad de entre 200 y 260 ml. Estas deben tener un diámetro en la parte superior de entre 76 a 89 mm. Para cada muestra de café se sugiere preparar al menos cinco tazas.
- Cuchara de degustación: Lo ideal es contar con cucharas anchas y poco profundas, más parecidas a las cucharas de sopa, que permiten una mejor evaluación de los aromas y sabores.
- Balanza: Una balanza que mida con precisión hasta 0.1 g es fundamental para calcular tanto el café como el agua necesarios para la cata, asegurando la proporción adecuada.
- Molino: Utilizar un molino específico para la cata es clave. El tamaño ideal del molido es medio grueso, asegurando que un 70-65% del café pasa por un tamiz adecuado.
- Agua: Es vital que el agua empleada sea fresca y de calidad. Este debe tener un contenido mineral entre 125 y 175 ppm (TDS) y un pH alrededor de 6.5. La temperatura del agua al ser vertida sobre el café debe estar entre 92.2º y 94.4º C.
- Cronómetro: Este aparato es necesario para controlar el tiempo de infusión, asegurando que se siguen correctamente las pautas establecidas.
- Vasos para limpieza: Tener un vaso con agua disponible para limpiar las cucharas entre diferentes catas es recomendable, esto ayuda a evitar la contaminación de sabores.
La preparación del café para la cata es un aspecto fundamental que no se debe pasar por alto. Al medir los ingredientes y establecer un entorno idóneo, se logra una experiencia más rica y precisa en cada sesión de cata.
Seguir estos pasos y utilizar los materiales adecuados permitirá maximizar el potencial de la evaluación sensorial, brindando así una apreciación más profunda del café y sus matices.
Ajustes en la preparación según nivel de tueste y tipo de muestra
El nivel de tueste del café influye enormemente en la forma de preparar la muestra para la cata. Los tuestes pueden variar desde claro hasta oscuro, y cada uno tiene sus propias características que afectan al sabor, aroma y cuerpo del café. Por lo tanto, es crítico realizar ajustes en el proceso de preparación según este nivel.
Los cafés de tueste claro suelen tener perfiles más brillantes y ácidos. Para estos casos, un ratio de molienda más fino puede ser beneficioso, ya que se busca extraer el máximo de sus sabores sutiles. Por el contrario, el agua utilizada para extraer estos cafés debería ser ligeramente más caliente, alrededor de 93ºC, para facilitar una buena infusión y resaltar sus cualidades.
Por otro lado, los cafés de tueste medio a oscuro son más robustos y presentan menos acidez. En este caso, se recomienda una molienda un poco más gruesa y una temperatura de agua de 90ºC, lo que permitirá un equilibrio en las notas de sabor sin extraer excesos que podrían llevar a una amarga astringencia. Este ajuste en la temperatura hará que los sabores sean más suaves y agradables al paladar.
Es importante reconocer también que el tipo de café afecta la forma en que se prepara. Algunas muestras, especialmente las de origen único, pueden requerir métodos específicos de preparación. Puede ser útil llevar un registro de la variedad de café y su proceso de tueste, ya que estos factores determinarán las decisiones de temperatura y tiempo de infusión.
- Tueste claro:
- Molienda: fina
- Temperatura: 93ºC
- Tueste medio:
- Molienda: media
- Temperatura: 91ºC
- Tueste oscuro:
- Molienda: gruesa
- Temperatura: 90ºC
Conocer estos ajustes permite que los catadores hagan una valoración más precisa del café, resaltando sus notas y complejidades. Como Coffee Sapiens, es fundamental experimentar con diferentes perfiles para lograr una cata excepcional y enriquecedora.
Control de temperatura y tiempo durante la cata
El control riguroso de la temperatura y el tiempo en el proceso de cata es fundamental para obtener resultados precisos y significativos. La temperatura del agua utilizada para la infusión debe estar en un rango óptimo, que fluctúa entre 92.2º y 94.4º C. Este aspecto asegura que los compuestos del café se extraigan de manera equilibrada, lo que influye directamente en la percepción de sus aromas y sabores.
Una vez que se ha añadido el agua, es esencial hacer un seguimiento del tiempo de infusión. Se recomienda un tiempo de espera de cuatro minutos después de verter el agua. Este periodo permite que los sabores se desarrollen plenamente, generando un perfil sensorial más complejo. Pasado este tiempo, se debe proceder a la ruptura de la costra que se forma en la superficie del café, lo que permitirá liberar más aromas.
El cronómetro se convierte en un aliado indispensable durante este proceso. Un seguimiento cuidadoso del tiempo no solo mejora la precisión, sino que también ayuda a comparar diferentes muestras bajo condiciones similares. Una cata bien organizada incluye las siguientes fases:
- Infusión inicial de cuatro minutos.
- Evaluación de aromas tras la ruptura de la costra.
- Cata del café con el paso del tiempo, observando su evolución a diferentes temperaturas.
Es recomendable tomar notas a medida que el café se enfría, ya que la dinámica de los sabores experimenta cambios significativos. Con cada temperatura, se puede recalibrar la percepción, lo que puede revelar matices olvidados si no se presta atención. El control de la temperatura y el tiempo se convierte, por lo tanto, en el corazón de una cata metódica, permitiendo descubrir las distintas facetas de cada muestra.
Desarrollo de la sesión de cata: procedimientos y técnicas
El desarrollo de una sesión de cata requiere seguir una serie de procedimientos y técnicas que aseguren que se evalúen adecuadamente las características del café. Para los Coffee Lovers, entender estos aspectos es fundamental para disfrutar y apreciar plenamente cada variedad.
Al comenzar, es crucial organizar el espacio para la cata. Las tazas deben estar dispuestas de forma ordenada, y cada una debe tener su etiquetado correspondiente para poder identificar fácilmente las diferentes muestras. Este orden permite realizar una evaluación más precisa y evita confusiones durante el análisis.
Una vez que el café está molido y preparado, el siguiente paso implica el vertido del agua caliente. La técnica adecuada es verter el agua suavemente sobre el café molido, asegurando que todos los granos se saturen de forma uniforme. Esto maximiza la extracción de sabores y aromas, vital para una buena cata. Se debe gestionar el tiempo durante este proceso, ya que un vertido rápido puede alterar la correcta infusión.
El tiempo de infusión, generalmente de cuatro minutos, es igualmente esencial. Durante este periodo, se forman diferentes perfiles de sabor que se podrán explorar al romper la costra que se genera en la superficie. Este procedimiento es un momento clave, pues al hacerlo se liberan los aromas ocultos que aportan complejidad al café.
- Primero, hay que analizar el aroma de la costra sin perturbarla.
- Luego, al romperla, se deben tomar notas de los olores que emergen.
- Finalmente, se inicia la cata a partir de los 10 a 12 minutos, donde se evaluarán las sensaciones en boca mientras el café se enfría.
Es importante registrar cada hallazgo, evaluando la dulzura, acidez y otros atributos característicos de cada muestra. Este proceso no solo es técnico, sino también un ejercicio de descubrimiento sensorial que enriquecerá la apreciación del café.
Criterios y parámetros para la evaluación sensorial del café
La evaluación sensorial del café se basa en una serie de criterios que permiten juzgar sus características de manera objetiva y consistente. En esta experiencia sensorial, es fundamental tener en cuenta diversos aspectos que determinan la calidad de cada muestra. La Specialty Coffee Association (SCA) ha establecido una escala de puntuación que va de 0.25 a 10, lo que facilita la comparación entre diferentes cafés y ayuda a identificar sus atributos clave.
Entre los parámetros que se consideran durante la cata, destacan:
- Aroma: Este es uno de los primeros aspectos que se evalúan. Un aroma intenso y variado puede ser indicativo de un café de alta calidad. Se analizan tanto los descriptores positivos como los negativos.
- Sabor: Se refiere a la complejidad y matices del café. Un buen café tiene un perfil de sabor equilibrado, con notas que pueden ir desde las frutas hasta las especias.
- Postgusto: Se evalúa la duración y calidad del sabor después de ingerir el café. Un postgusto agradable puede realzar la experiencia general.
- Acidez: Este término describe la brillantez y frescura del café. Una acidez bien equilibrada le da al café una vivacidad que se aprecia en el paladar.
- Cuerpo: Considera la sensación en boca que genera el café. Esto puede variar desde una textura ligera hasta una más rica y sedosa.
- Balance: Se refiere a la armonía entre los distintos sabores y aromas del café. Un buen balance es crucial para una experiencia placentera.
- Limpieza: Este criterio se basa en la pureza del sabor. Un café limpio permite disfrutar de los matices sin interferencias negativas.
- Dulzura: Es un elemento importante que aporta redondez y suavidad al perfil del café, contribuyendo a su atractivo global.
- Uniformidad: Evalúa la consistencia de muestras similares. Todas deben ofrecer experiencias sensoriales semblantes.
Cualquier defecto que se perciba durante la cata también debe ser anotado. Identificarlos de manera precisa no solo afecta a la puntuación final, sino que ayuda a mejorar la calidad del café en el futuro.
Organización de la mesa de catación y aspectos prácticos
La correcta organización de la mesa de catación es esencial para garantizar que cada sesión sea eficiente y efectiva. Un entorno bien preparado contribuye a una evaluación precisa del café y reduce la posibilidad de contaminación de sabores. La disposición de los elementos a utilizar debe seguir ciertas pautas para optimizar la experiencia.
Para empezar, es recomendable que la mesa esté situada en un lugar con buena iluminación y ventilación. La temperatura del ambiente debe ser moderada, evitando cualquier fuente de calor o frío que pueda afectar la cata. Además, es fundamental contar con suficiente espacio para todas las tazas, el agua, las cucharas y otros utensilios.
A la hora de disponer los elementos, cada taza de cata debe tener una etiqueta identificativa, de modo que se garantice la correcta asignación de cada muestra. En la mesa, es útil utilizar un sistema de numeración que correspondan a cada tipo de café a catar. Esto no solo facilita la identificación de las muestras, sino que también ayuda a mantener un orden durante la sesión.
- Colocar las tazas de cata en un patrón uniforme, asegurando un espacio adecuado entre ellas.
- Tener un vaso con agua limpio para la limpieza de cucharas entre cada cata, evitando mezclar sabores.
- Disponer de una balanza al alcance para realizar cualquier ajuste de café o agua que sea necesario.
- Incluir un cronómetro en el área de trabajo asegurará que se cumplan los tiempos de infusión adecuados.
Finalmente, es recomendable tener a mano un cuaderno o una hoja de notas para registrar observaciones durante la prueba. La anotación de datos en tiempo real puede ser crucial para recordar las características de cada muestra. Con estos aspectos prácticos, la organización de la mesa de catación permitirá que la experiencia de cata sea placentera y estructurada, enfocándose en realzar la calidad y singularidad de cada café.
Consejos para catadores y mejores prácticas en el protocolo SCA
Cuando se trata de catas de café, seguir ciertas recomendaciones puede marcar la diferencia en la calidad de la experiencia. Primero, es esencial preparar un ambiente que minimice distracciones. Un espacio tranquilo, con buena iluminación y ventilación, ayudará a concentrarse en los aromas y sabores.
La calidad del agua es un punto crucial. Usar agua fresca y de buena calidad no solo preserva los matices del café, sino que evita que sabores indeseados influencien la cata. Es aconsejable hacer pruebas con diferentes calidades de agua para ver cuál realza mejor las características del café que se está evaluando.
Mantener un ratio correcto de café a agua es clave. Generalmente, se recomienda utilizar entre 5.5 y 6 gramos de café por cada 100 ml de agua. Ser constante en este aspecto garantizará que cada cata sea comparable a la anterior.
Revisar el molido del café es fundamental. Un molido demasiado fino puede generar sabores amargos, mientras que un molido muy grueso puede hacer que el café sepa débil. Procurar que el tamaño del molido sea medio permite obtener el equilibrio perfecto.
La temperatura del agua al verter es otro factor determinante. Se sugiere que esta esté entre 92.2º y 94.4º C. Un vertido rápido y consistente optimiza la extracción de sabores, asegurando que se obtenga el máximo potencial del café.
Por último, es importante documentar cada cata. Tomar notas sobre los aromas, el cuerpo y los sabores permitirá hacer un seguimiento de las preferencias personales y contribuirá a una mejor comprensión de cada muestra. Registrar detalles sobre defectos también es crucial, ya que ayuda a identificar tendencias y a mejorar futuras cataciones.
- Preparar el espacio adecuadamente.
- Utilizar agua de buena calidad.
- Mantener un ratio de café a agua consistente.
- Comprobar el molido del café.
- Controlar la temperatura del agua al verter.
- Documentar todos los resultados y observaciones.
Coffee Sapiens sugiere aplicar estos consejos para mejorar la experiencia de cata y profundizar en el conocimiento del café. Cada detalle cuenta y, con la práctica, se desarrollará un paladar más afinado.
Preguntas frecuentes sobre el protocolo de cata SCA
El protocolo de cata SCA genera muchas preguntas entre los amantes del café, que buscan perfeccionar su técnica y disfrutar al máximo de esta bebida. Aquí resolvemos algunas de las dudas más comunes.
- ¿Cuánto café se debe usar para cada taza? Se recomienda utilizar entre 5.5 y 6 gramos de café por cada 100 ml de agua. Este ratio es fundamental para obtener una infusión equilibrada.
- ¿Cuál es la temperatura ideal del agua para la infusión? La temperatura del agua debe estar entre 92.2º y 94.4º C. Esto garantiza una extracción adecuada de los compuestos del café.
- ¿Por qué es importante el tiempo de infusión? Un tiempo de infusión de cuatro minutos permite que los sabores y aromas del café se desarrollen correctamente. Si se infunde por menos tiempo, se corre el riesgo de obtener un café subextraído, mientras que un tiempo mayor puede resultar en un café amargo.
- ¿Qué tipo de molino es mejor para la cata? Utilizar un molino de cuchillas no es recomendable. Lo ideal es un molino de muelas que garantice una molienda uniforme de tamaño medio a grueso, crucial para la cata.
- ¿Qué hacer si el café presenta defectos en la cata? Es importante registrar cualquier defecto percibido durante la cata. Esto ayuda no solo a evaluar la calidad del café, sino también a mejorar en futuras sesiones.
- ¿Cómo se evalúan los diferentes atributos del café? La SCA utiliza diversos criterios para la evaluación sensorial del café, que incluyen aroma, sabor, acidez, cuerpo y dulzura, entre otros. Cada aspecto se puntúa en una escala de 0.25 a 10 para obtener una valoración integral.
Consultar estas preguntas puede proporcionar claridad y permitir que cada coffee lover mejore sus habilidades en la cata de manera efectiva.

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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