Hola Coffee Lover, soy Javier, de Coffee Sapiens. Si has llegado hasta aquí es porque tu cafetera de cápsulas empieza a hacer cosas raras: tarda más en calentar, el café sale flojo y más frío de lo normal, la bomba suena distinta o directamente el chorro se ha vuelto un hilillo triste. Te lo digo sin rodeos: casi siempre es cal.
He convivido con varias máquinas de cápsulas de 36 mm en casa y en la oficina, y he visto de todo: desde equipos que llevaban tres años sin una limpieza a fondo hasta gente que le metía vinagre y luego no entendía por qué el espresso sabía a ensalada durante un mes. La buena noticia es que descalcificar una cafetera FAP System es de las tareas más agradecidas que existen: media hora de trabajo (y bastante de espera) y recuperas presión, temperatura y sabor.
En esta guía te cuento cada cuánto hacerlo según el agua que sale de tu grifo, qué producto usar y cuáles no tocar ni con un palo, y el procedimiento completo paso a paso adaptado a estas máquinas, que son manuales y no tienen ciclo automático. ¡Empezamos!
Por qué la cal es el peor enemigo de tu cafetera FAP System
El agua del grifo nunca es H₂O pura: lleva calcio y magnesio disueltos en forma de bicarbonatos. Mientras el agua está fría, esos minerales no molestan a nadie. El problema aparece cuando la resistencia de tu máquina la lleva por encima de los 60-70 °C: los bicarbonatos pierden solubilidad, precipitan como carbonatos insolubles y se pegan a todo lo que encuentran por el camino.
Qué está pasando dentro de tu Fap 36 o 39
Estas máquinas son pequeñas pero tienen un circuito muy fino: una bomba de vibración, una resistencia de acero inoxidable, un intercambiador de aluminio y unos conductos de apenas unos milímetros de diámetro. La capa de cal actúa como un aislante térmico, así que la resistencia tiene que trabajar más tiempo para llegar a temperatura de extracción, y aun así el agua llega más fría al café.
A la vez, esos conductos estrechos se van cerrando. La bomba, que puede mover hasta 15-20 bares, se encuentra con más resistencia de la que debería y empieza a sufrir. En el peor de los casos, la sobrepresión revienta juntas tóricas y aparecen las fugas por la parte trasera o inferior de la máquina.
Cómo se nota en la taza
Antes de que la máquina falle, la taza ya te está avisando. El agua tarda más en atravesar la cápsula, así que el café se sobreextrae: aparece un amargor seco, plano, sin dulzor ni acidez. La crema se vuelve pálida y desaparece en segundos. Y el café sale tibio, porque toda esa cal se está comiendo la transferencia de calor. Si has cambiado de mezcla y aun así el resultado no mejora, el problema no está en el café: está en el circuito.
Cada cuánto descalcificar una cafetera FAP según tu agua
No hay un número mágico igual para todos, y desconfía de quien te lo dé. La frecuencia depende de dos cosas: la dureza del agua que usas y los litros que pasan por la máquina.
Averigua la dureza de tu agua
La dureza se mide en grados franceses (°f) o en miligramos de carbonato cálcico por litro (mg/L, equivalente a ppm). La conversión es sencilla: 1 °f equivale a unos 10 mg/L. Tienes tres formas de conocerla: mirar la web de tu compañía de aguas municipal, que publica los análisis por zona; comprar unas tiras reactivas por muy poco dinero; o fijarte en el hervidor de agua, que es el chivato más honesto de una casa. Si quieres afinar más, lo desarrollo en la guía sobre el agua perfecta para el café.
Intervalos recomendados
- Agua blanda (0-15 °f / hasta 150 mg/L): descalcifica cada 3 meses aproximadamente.
- Agua media (15-25 °f / 150-250 mg/L): cada 6-8 semanas.
- Agua dura (más de 25 °f / +250 mg/L): cada 4 semanas, o cada 50-60 litros consumidos si el uso es intenso.
Y ojo con un detalle que casi nadie menciona: si la máquina pasa muchos días encendida sin usarse, o si el depósito lleva agua estancada durante semanas, la precipitación de sales también avanza. En ese caso, adelanta la fecha aunque hayas hecho pocos cafés.
Señales de que ya vas tarde
Algunos modelos electrónicos de la serie incorporan un piloto de aviso; si lo tienes y se ha encendido, no lo ignores, porque ese contador no se dispara por capricho. Pero la mayoría de máquinas FAP son mecánicas y no avisan de nada. Ahí te toca a ti: tiempo de calentamiento más largo, caudal más lento, ruido de bomba más forzado, café tibio o goteo irregular al final de la extracción. Cualquiera de estas señales significa que la limpieza debería haber sido la semana pasada.
Qué descalcificador usar (y cuáles no meter nunca)
Aquí es donde se cometen los errores irreversibles. Un producto mal elegido hace más daño en veinte minutos que la cal en dos años.
Los que sí: ácido cítrico y ácido láctico
Busca un descalcificador específico para cafeteras de espresso, en polvo o líquido, formulado con ácido cítrico o láctico. Estos ácidos suaves disuelven los carbonatos de calcio y magnesio convirtiéndolos en sales solubles que se van con el enjuague, pero son lo bastante benignos como para no atacar las gomas, las juntas tóricas ni el aluminio del intercambiador. Además, los productos certificados llevan un pH controlado y agentes que facilitan el aclarado posterior, que es justo donde falla el remedio casero.
No necesitas un descalcificador de la propia marca: cualquiera apto para máquinas de espresso doméstico te sirve, siempre que respetes la dosis del envase. Si buscas una opción concreta, el De’Longhi EcoDecalk encaja bien aquí: es de ácido láctico de origen vegetal, especialmente indicado cuando hay aluminio en el circuito como en estas máquinas, y se dosifica por tapón sin complicaciones. Tienes más alternativas comparadas en la guía de mejores descalcificadores para cafeteras.
Los que no: vinagre, limón y compañía
- Vinagre blanco: el clásico de internet y una mala idea aquí. El ácido acético se queda impregnado en los conductos microscópicos de estas máquinas y te arruina el aroma de los siguientes cafés durante semanas. Además, con el tiempo endurece las gomas.
- Zumo de limón: aporta ácido cítrico, sí, pero también azúcares y pulpa que se quedan dentro del circuito. Si quieres cítrico, cómpralo en polvo.
- Ácidos fuertes (clorhídrico, muriático, salfumán): destruyen juntas, aluminio y latón sin distinguir entre cal y metal sano. Además de cargarte la máquina, invalidas cualquier garantía.
- Limpiadores multiusos o lavavajillas: llevan tensioactivos y perfumes que no están pensados para enjuagarse a nivel alimentario. Los residuos acaban en tu taza.
Cómo descalcificar tu cafetera FAP System paso a paso
Reserva unos 45 minutos, aunque de trabajo activo apenas son diez. Ten a mano un recipiente amplio (mejor un bol o una jarra que una taza) y no metas ninguna cápsula durante todo el proceso.
- 1. Vacía y limpia el depósito. Retíralo, tira el agua que quede y frota las paredes con un paño suave y agua templada. Si hay una película resbaladiza, es biofilm: quítalo antes de empezar, porque si no lo diluyes en la solución.
- 2. Prepara la solución. Llena el depósito con agua templada (nunca hirviendo) hasta su capacidad habitual —en estas máquinas suele estar entre 600 y 850 ml— y añade la dosis que indique el fabricante del descalcificador. Remueve hasta que no quede ningún gránulo en el fondo.
- 3. Deja el portacápsulas vacío. Cierra la palanca o el compartimento sin cápsula dentro y vacía el cajón de cápsulas usadas. Si tu modelo permite retirar el filtro de salida, hazlo ahora.
- 4. Calienta la máquina. Enciéndela y espera a que el piloto indique temperatura de servicio. Coloca el recipiente grande bajo la salida de café.
- 5. Haz circular medio depósito. Acciona la erogación en tandas de unos 100 ml, dejando unos segundos entre ellas. Verás salir un líquido turbio o amarillento: es la cal disolviéndose. Si tu máquina tiene lanza de vapor, saca también un poco de solución por ahí.
- 6. Deja reposar entre 20 y 30 minutos. Este es el paso que casi todo el mundo se salta y el que de verdad marca la diferencia. Detén la erogación con el resto de la solución dentro del circuito y no apagues la máquina. El ácido necesita tiempo de contacto para atacar las incrustaciones adheridas al intercambiador.
- 7. Vacía el resto. Reanuda la erogación hasta agotar el depósito por completo. Tira inmediatamente el líquido recogido y enjuaga el recipiente.
- 8. Enjuaga a conciencia. Lava el depósito, llénalo de agua limpia y hazla pasar entera por la máquina. Repite el ciclo al menos tres veces, cuatro si tu agua es dura y llevabas tiempo sin descalcificar.
El enjuague final: la prueba que no te puedes saltar
El criterio de éxito no es el número de depósitos que hayas gastado, sino el sabor. Recoge un poco del agua que sale en una taza limpia, déjala templar y pruébala: tiene que ser completamente insípida e inodora. Si detectas el más mínimo punto ácido o químico, sigue enjuagando. Es preferible gastar un depósito de más que estrenar la limpieza con un espresso arruinado.
Cuando el agua salga neutra, prepara un café con una cápsula y tíralo. Ese primer café «de sacrificio» arrastra los últimos restos del circuito y del grupo de erogación. El segundo ya te lo bebes tú, y notarás la diferencia en la temperatura y en el caudal.
Aprovecha para limpiar el resto de la máquina
Mientras la cafetera se enfría, dedica cinco minutos al exterior, que también influye en la taza:
- Cajón de cápsulas usadas: vacíalo y lávalo con agua caliente y jabón neutro. Los posos húmedos fermentan y ese olor sube hacia el grupo.
- Bandeja y rejilla de goteo: desmóntalas, lávalas y, sobre todo, sécalas bien antes de volver a colocarlas. El agua estancada es la principal fuente de olores raros.
- Salida de café y perforador: repasa la zona donde se pincha la cápsula con un paño húmedo y, si hay restos secos, ayúdate de un cepillo de cerdas blandas. Un perforador sucio provoca extracciones irregulares.
- Lanza de vapor (si tu modelo la tiene): púrgala unos segundos después de cada uso y límpiala con un paño húmedo. Para restos de leche endurecidos, agua templada con un detergente específico para circuitos de leche durante unos minutos y aclarado abundante.
Problemas frecuentes al descalcificar una FAP 36 o 39
La bomba suena fuerte y no sale agua. Lo más probable es que haya entrado aire o que la obstrucción sea seria. Apaga la máquina, comprueba que el depósito esté bien asentado y que el tubo de aspiración quede sumergido. Si al reintentarlo sigue sin salir caudal, no insistas: forzar la bomba en seco la quema.
Aparecen fugas durante el proceso. Unas gotas en la bandeja son normales; un charco no. Si ves agua por la parte inferior o trasera, detén el ciclo. Las juntas tóricas envejecidas se rompen precisamente cuando la presión sube, y seguir adelante solo empeora el daño. Toca sustituirlas antes de volver a intentarlo.
El café sigue saliendo lento después de descalcificar. Puede que la incrustación estuviera muy avanzada y necesites repetir el proceso a los pocos días. Si tras dos intentos el caudal no mejora, es probable que haya un tapón sólido o una electroválvula bloqueada, y ahí ya toca servicio técnico.
El sabor químico no se va. En modelos antiguos el agua no siempre circula de forma homogénea y quedan zonas muertas. Haz dos o tres depósitos más de enjuague dejando reposar agua limpia dentro del circuito entre uno y otro; suele resolverlo.
Trucos para que la cal tarde mucho más en volver
Descalcificar es reparar; lo inteligente es prevenir. Usa agua filtrada de jarra o agua embotellada de mineralización débil (busca en la etiqueta un residuo seco por debajo de 100-150 mg/L): reduces la cal y, de paso, mejoras la extracción, porque un agua excesivamente dura también apaga los aromas del café.
Cambia el agua del depósito a diario y no lo dejes lleno de un día para otro. Vacíalo si te vas de viaje. Y apaga la máquina cuando no la uses: cada ciclo de calentamiento innecesario es cal depositándose gratis. Con estos tres hábitos, en agua media puedes pasar de descalcificar cada seis semanas a hacerlo cada tres meses largos.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que descalcificar una cafetera FAP System?
Depende de la dureza del agua: cada 3 meses con agua blanda, cada 6-8 semanas con agua media y cada 4 semanas con agua dura. Si haces más de tres o cuatro cafés al día, guíate mejor por litros consumidos: unos 50-60 litros marcan un buen intervalo.
¿Puedo usar vinagre para descalcificar mi cafetera FAP 36?
No te lo recomiendo. El ácido acético se queda impregnado en los conductos internos y arruina el aroma de los siguientes cafés durante semanas, además de endurecer las gomas con el uso repetido. Un descalcificador de ácido cítrico cuesta poco y no deja rastro.
¿Cuánto descalcificador necesito para el depósito?
La dosis siempre la marca el envase del producto, calculada por litro de agua. Como los depósitos de estas máquinas rondan los 600-850 ml, en la mayoría de casos hablamos de un sobre o de la medida indicada para un litro. No aumentes la concentración pensando que limpiará mejor: solo complicará el enjuague.
¿Qué pasa si nunca descalcifico la cafetera?
Primero notarás café más frío, más amargo y con menos crema. Después, pérdida de caudal y ruidos anómalos en la bomba. Al final, la obstrucción provoca sobrepresión, rotura de juntas y fugas. Muchas máquinas de cápsulas que se dan por muertas simplemente están llenas de cal.
¿Usar agua embotellada me evita tener que descalcificar?
Lo espacia mucho, pero no lo elimina. Incluso el agua de mineralización débil deja algo de residuo, y el agua totalmente desmineralizada no es buena idea porque extrae peor y puede resultar corrosiva. Con agua filtrada o de bajo residuo seco, una descalcificación cada tres o cuatro meses suele ser suficiente.
¿Cuánto se tarda en descalcificar una cafetera FAP?
Unos 45 minutos en total, de los cuales 20-30 son de reposo del ácido dentro del circuito. El trabajo activo (preparar la solución, erogar y enjuagar) no llega a quince minutos.
¿Cómo sé que he enjuagado lo suficiente?
Prueba el agua que sale de la máquina en una taza limpia: debe ser insípida e inodora, sin el menor punto ácido. Como red de seguridad, prepara un café y tíralo antes de servirte el primero de verdad.
¿Sirve el descalcificador de otras marcas de cafeteras?
Sí, siempre que sea un producto específico para máquinas de café espresso doméstico a base de ácido cítrico o láctico. No hace falta que sea de la marca de tu cafetera; lo que importa es la formulación y respetar la dosis indicada.
Y hasta aquí el mantenimiento de tu FAP System. Te confieso que descalcificar no es la parte divertida de esto del café, pero es la que hace que todo lo demás funcione: puedes comprar las mejores cápsulas del mercado que, con el circuito lleno de cal, la taza nunca estará a la altura. Ponte una alarma en el móvil cada seis semanas y olvídate del problema para siempre.
Si tu máquina es una Lavazza Espresso Point original, tienes su guía específica en cómo descalcificar una Lavazza Espresso Point. Y si tienes otro tipo de cafetera en casa, el panorama completo está en la guía sobre cómo descalcificar una cafetera.
Si te queda cualquier duda con tu modelo concreto, o si has probado algún truco que a ti te funcione especialmente bien, cuéntamelo en los comentarios: aquí aprendemos entre todos. ¡Gracias por estar ahí Coffee Lover!

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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