Un estudio publicado en febrero de 2026 en la revista JAMA por investigadores de Harvard y Mass General Brigham siguió a 131.821 personas durante una mediana de casi 37 años. Quienes tomaban más café con cafeína, alrededor de 2-3 tazas al día, tuvieron un 18 % menos de riesgo de demencia que quienes apenas lo tomaban. El descafeinado no mostró esa asociación.
Es uno de los trabajos más grandes y largos que se han hecho sobre café y salud cerebral, y aunque no es de esta semana, merece la pena explicarlo con calma: qué se midió, qué se encontró y, sobre todo, qué no se puede concluir de él.
Qué se estudió y cómo
El equipo, liderado por Yu Zhang y Dong Wang, utilizó los datos de dos de las cohortes más conocidas de la epidemiología nutricional en Estados Unidos: el Nurses’ Health Study, con 86.606 enfermeras seguidas entre 1980 y 2023, y el Health Professionals Follow-up Study, con 45.215 hombres profesionales sanitarios seguidos entre 1986 y 2023. En total, 131.821 participantes, dos tercios mujeres.
A lo largo del seguimiento se registró qué bebían (café con cafeína, café descafeinado y té) y se cruzó con los diagnósticos de demencia. En ese tiempo, 11.033 personas desarrollaron demencia. Además, se analizó el deterioro cognitivo que los propios participantes percibían y, en el grupo de enfermeras, el rendimiento en pruebas objetivas de memoria y razonamiento.
Conviene dejarlo claro desde el principio: es un estudio observacional de cohortes. Observa asociaciones entre lo que la gente toma y lo que le ocurre con los años, pero no asigna a nadie a beber café o no beberlo, así que no puede demostrar que el café sea la causa de las diferencias.
Qué encontraron: las cifras principales
Al comparar a quienes más café con cafeína tomaban (el cuarto de la muestra con mayor consumo) con quienes menos tomaban, los resultados fueron estos:
- Demencia: 141 casos por cada 100.000 personas-año en el grupo de mayor consumo frente a 330 en el de menor consumo. Ajustando por otros factores, el riesgo fue un 18 % menor (hazard ratio 0,82; intervalo de confianza del 95 %, 0,76-0,89).
- Deterioro cognitivo percibido: 7,8 % frente a 9,5 %, un 15 % menos de prevalencia.
- Pruebas objetivas: una puntuación algo mejor en un test telefónico de función cognitiva, pero sin diferencias estadísticamente significativas en la cognición global.
- Té: un patrón parecido al del café con cafeína.
- Descafeinado: sin asociación con menor riesgo de demencia ni con mejor cognición.
La relación no fue lineal. El beneficio asociado se concentraba en torno a 2-3 tazas al día de café con cafeína o 1-2 tazas de té, y tomar más cantidad no mostró los efectos negativos que algunos trabajos anteriores habían sugerido. Los resultados fueron similares en hombres y mujeres, y también en personas con alta y baja predisposición genética a la demencia.
Lo que el estudio no dice
Los propios autores describen el efecto como pequeño. Las tasas brutas (141 frente a 330 casos) parecen una diferencia enorme, pero buena parte se explica por otros factores: una vez ajustados, la reducción relativa se queda en un 18 %, una asociación real pero modesta.
Además, quienes toman 2-3 cafés diarios durante décadas pueden diferenciarse en otras cosas (salud general, hábitos, nivel socioeconómico) que los ajustes estadísticos no siempre capturan del todo. Y la población, profesionales sanitarios estadounidenses, no es idéntica a la española. Por eso la conclusión prudente es que el consumo moderado de café con cafeína se asocia a menos demencia, no que el café la prevenga.
¿Por qué el descafeinado no sale igual?
Es quizá el dato más interesante para quien toma café. Si los polifenoles fueran los únicos responsables, el descafeinado, que conserva muchos de los demás compuestos del café, debería mostrar algo parecido. Que no sea así apunta a la cafeína como posible protagonista, aunque los investigadores insisten en que hacen falta más estudios para confirmar qué componentes y mecanismos están detrás.
Que el té muestre un patrón similar refuerza esa pista, aunque no la demuestra. Encaja con lo que ya sabemos de cómo actúa la cafeína en el cerebro, algo que repasamos en nuestra guía sobre efectos, beneficios y riesgos de la cafeína.
Qué significa para quien toma café
Para la mayoría de adultos sanos, el mensaje es tranquilizador más que una receta: tomar 2-3 tazas al día, una cantidad muy habitual en España, no solo no aparece como un problema para el cerebro, sino que se asocia a un riesgo algo menor de demencia. Es coherente con otros estudios recientes que hemos contado en el blog, como el de café e hígado en 355.000 personas o la posición de la American Heart Association sobre café y corazón, que sitúa en 400 mg de cafeína diaria el límite seguro para adultos.
Eso sí, no tiene sentido empezar a tomar café para proteger la memoria ni forzar tazas si te sienta mal. La tolerancia a la cafeína varía mucho entre personas, en parte por genética, como explicamos al hablar del gen CYP1A2. Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta con tu médico, especialmente si tienes problemas de corazón, ansiedad, insomnio o estás embarazada.
La mirada de Coffee Sapiens
El estudio mide tazas, no espressos, V60 ni cápsulas, y la cafeína de una taza cambia mucho según el método, la dosis, el tueste o la proporción de robusta. Un espresso corto y un café de filtro grande no aportan lo mismo. Si te interesa el posible papel de la cafeína, lo útil es pensar en cuánta tomas al día, no solo en cuántas tazas, y repartirla de forma que no te robe horas de sueño.
Fuentes
- Zhang Y, Liu Y, Li Y, et al. Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function. JAMA, febrero de 2026. DOI: 10.1001/jama.2025.27259 (PubMed).
- Broad Institute: ficha de la publicación.
- Harvard Health Publishing: Harvard study: A couple of daily cups of coffee or tea linked to lower dementia risk.
- Sci.News: Moderate Caffeinated Coffee and Tea Consumption Can Lower Dementia Risk.
A mí me gusta este tipo de estudios porque no prometen milagros: dicen que esas dos o tres tazas que muchos tomamos cada día no solo no son un problema, sino que podrían acompañarnos bien con los años. Disfrútalas con calma, elige buen café y escucha a tu cuerpo. ¡Gracias por estar ahí Coffee Lover!

Soy Javier Romero, especialista en Marketing Digital, Coffee Lover y redactor de Coffee Sapiens.
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